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Dicen que los genios tienen una gota de locura, pues Luis Suarez tiene de las dos cosas; es un genio en el fútbol y un loco con sus adversarios.  Si hay un futbolista del que se habla hoy en todo el mundo ese es Luisito Suarez, jugadorazo charrúa, un nueve con garra, letal en el area, que a veces necesita la marcación de hasta tres centrales para poder frenar ese hambre de gol que lo caracteriza.   

Ayer la imagen de Suarez mordiendo el hombro del defensa italiano Chiellini dio la vuelta al mundo.  Lo hizo ante decenas de cámaras, en un mundial.  Un gesto que no se si tendra justificación, (a veces es la calentura del juego, la emoción en la cancha) pero morder a alguien requiere (creo yo) de una emoción particular, una adrenalina incontenible.  Cabe señalar que el atacante celeste ya es conocido por este tipo de actos; mordio a Ivanovic en la Premier y tambien lo hizo en Holanda.  Las acciones fueron castigadas cada una con mas de 6 fechas, y esto es lo que teme la afición uruguaya, ya que el delantero es considerado el arma mortal del equipo celeste.  

La FIFA decidira si el delantero del Liverpool sera sancionado o no.  Para Uruguay perder a Suarez seria perder a un delantero espléndido con un tremendo olfato goleador y un gran despliegue sobre el area y las bandas.  Antes de realizar cualquier lujo innecesario en el campo, es un jugador que prefiere asegurar el gol con un remate potente, un cabezazo o un tiro libre.  

Indisciplinado o no, todos queremos verlo en la cancha, pero se merece una sancion?  A veces las “mañas” como un codazo, un insulto o una jalada de camiseta son parte del juego que caracterizan al deporte rey, pero acaso una mordida es considerada una “maña”?  Suarez esta en problemas y ha puesto a Uruguay en aprietos.  A muchos equipos les convendría que el delantero charrua sea suspendido y es probable que Brasil aun le tema a la sombra de un “maracanazo” por la determinación y garra que mostro Uruguay ante el partido contra Italia. 

Y si se enfrentan en cuartos de final?  En el futbol todo puede pasar, y el fantasma de 1950 aun da vueltas por Brasil. 

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